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Oficina Internacional de Prensa Sanfermín

Complicada ensalada miureña.

Los toros de Zahariche respondieron a su nombre, dieron interés al festejo y dejaron en evidencia a Padilla.

Crónica de la Corrida. 09/07/2006.

Ganado: seis toros de Miura, muy bien presentados, serios de cara, mansos, con raza y complicados en general, salvo el cuarto y quinto, más manejables por sus respectivos pitones derechos. Una corrida de toros interesante.

José Pedro Prados "El Fundi":
silencio y vuelta tras leve petición.
Juan José Padilla:
pitos tras dos avisos y silencio con algunos pitos.
Luis Vilches:
vuelta por su cuenta y silencio.

Presidencia:
a cargo de María Teresa Moreno, asesorada por Jesús María de Andrés y Antonio Purroy, cumplió bien su cometido, pasó desapercibida aunque dio la sensación de que perdonó el tercer aviso en el segundo toro a Padilla.

Incidencias:
lleno. Tarde calurosa y ligeramente nublada. Francisco Vallejo fue aplaudido tras picar al tercero de la tarde. La corrida fue retransmitida por las cámaras de TVE.

Los toros de Miura respondieron ayer a su prestigioso nombre ganadero y no por bravos, no, sino porque fueron miuras en Miura, en el encaste al que pertenecen.

Ofrecieron un juego dispar. Unos desarrollaron sentido, otros se antojaron reservones, ninguno se mostró ni tonto ni aborregado. Fueron toros listos, que tuvieron raza y no perdonaron los errores.

Por tanto, y a diferencia de los últimos años, no fueron mansos sosos sino complicados señores toros que no permitieron que alguien se aburriese. Hubo interés en el ruedo, emoción y peligro, sordo y manifiesto.

 

Adiós a Pamplona

 

Respecto a los diestros, Padilla, el hasta ahora siempre querido por la solanera, rompió su idilio con Pamplona y se ganó a pulso un descanso en la Feria del Toro. Si regresa el año que viene, será porque la Meca no encuentra coletas para matar la miurada.

Fue protagonista en el paseíllo, luciendo corbatín circense y una montera al estilo decimonónico, que, según picantonas voces, lo asemejan al célebre ratón Mickey Mouse. Intentó mantener esa atención exclusivista con los rehiletes y no terminó de conseguirlo, pues la plaza aplaudió sus pares de rehiletes pero no llegó a vibrar como en años anteriores.

 

Y lo peor llegó en los últimos tercios. Nada que objetarle frente al segundo, un toro algo gazapón, que inicialmente cortó el viaje por el pitón derecho y que no fue nada claro por el otro lado. Después, acabó rebañando, desarrolló sentido en forma de hachazos. Trianeño fue difícil hasta para morir y vendió muy caros sus últimos momentos de existencia. Aceptó los descabellos en forma de terribles arreones. Y Padilla acabó perdiendo los papeles, los nervios. Sonaron dos avisos y, si no llegó el tercero y definitivo, fue porque la presidencia tuvo compasión ya que Trianeño dobló a los dieciséis minutos y pico de faena.

 

Pero este mitin fue lo menos de Padilla. Lo peor llegó frente al quinto, Caprichoso, un cárdeno girón de preciosa lámina, que recordó a bravos toros miureños de siglos pasados y que aceptó la muleta por su pitón derecho. Sin embargo, el jerezano nunca se puso en el sitio, no dibujó muletazo alguno y pegó mantazos más propios de capea pueblerina. Además, como sus compañeros de tarde, anduvo aperreadillo con el estoque. En definitiva, que Padilla no fue el Padilla de Pamplona y que su imagen quedó muy devaluada.

 

No así la de los otros dos matadores del cartel. El Fundi sacó a relucir su veteranía, su amplia gama de recursos ante Papalino, otro precioso cárdeno, que se desplazaba bien por el pitón derecho pero sólo en el primer muletazo de cada serie y que fue imposible, en forma de peligroso regalito por el pitón de los naturales. El mérito del de Fuenlabrada fue que siempre supo lo que hacía y que quiso hacer.

 

Al cuarto, aprovechable por el derecho pero sin ser claro del todo, supo ligarle cuatro tandas de derechazos con revolcón incluido. Lo mató de una casi entera desprendida. Se agitaron algunos pañuelos pero no los necesarios. El público merendaba. De lo contrario...

 

Vilches mostró buena disposición toda la tarde y, como el anterior, dio la cara. Su primero fue a peor y le impidió mayores logros. El sexto fue peligroso y sólo pudo aliñar. Esperemos que el año que viene ande mejor con el estoque este valiente torero.

 

 

 




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