La Comparsa de Gigantes y Cabezudos ha tenido hoy una despedida muy especial y más emotiva de lo habitual, ya que al hecho triste en sí de dar por concluidas las ocho jornadas festivas en honor de San Fermín, se ha unido la despedida definitiva de su hogar durante los últimos 36 años (desde 1971), el hangar de la antigua estación de autobuses instalado en el edificio de la Calle Tudela-Avenida Conde Oliveto.
Con los tradicionales bailes y alguna lágrima que otra entre el público asistente, se ha despedido esta tarde la Comparsa de Gigantes y Cabezudos rodeada de centenares de niños que han sido testigos de la última vez que estos personajes se retiraban al que ha sido su hogar desde 1971, la estación de autobuses. Chupetes colgados de las manos de los Gigantes, besos, lágrimas y múltiples despedidas y recuerdos han sido los protagonistas de este acto multitudinario que cierra un ciclo de 36 años.
Tras la Octava de San Fermín y el acompañamiento a la Corporación Municipal hasta el Ayuntamiento, la Comparsa ha regresado hasta su local donde el clamor popular y la emoción han acompañado durante más de media hora el acto de despedida.
Las 25 figuras (4 parejas de gigantes, 5 cabezudos, 6 kilikis y 6 zaldikos) de cartón piedra son, junto al Santo, los personajes más queridos de las fiestas y es uno de los espectáculos más bonitos de los Sanfermines, junto con el encierro, cuando bailan portados por mozos al ritmo de la música de gaiteros y txistularis.
Un espacio en la nueva estación
La nueva estación de autobuses tendrá un espacio para albergar a los gigantes y cabezudos de la ciudad. El Ayuntamiento ha reservado un espacio pentagonal de unos 500 metros cuadrados en la nueva estación para la comparsa. Estará ubicado en la planta 2 y en él los gigantes no sólo dispondrán de un gran almacén, sino que además tendrán espacio suficiente para ensayar.
La altura del local alcanza los siete metros, lo que permite una gran libertad de movimiento a los gigantes, que levantados llegan a medir poco más de cuatro metros. El nuevo espacio multiplica por cinco la superficie con que hoy cuenta la comparsa en la calle Tudela, que no suma 100 metros cuadrados.