"Hubo un hombre cuyo nombre y cuya obra conoce todo el mundo. Era un literato norteamericano que se llamaba Ernesto Hemingway, que en el año 1953 consiguió el Premio Nobel de Literatura, y que murió trágicamente en el año 1961. Este hombre, en 1926, publicó una novela -"Fiesta" - cuya segunda mitad se desarrolla en las fiestas de Pamplona del año anterior. Y esta novela, leída por millones de lectores, hizo que la capital navarra y sus fiestas de San Fermín adquiriesen fama mundial".
Así comienza la obra del escritor navarro José María Iribarren, "Hemingway y los San Fermines", que en 1970 realiza un estudio sobre la personalidad del novelista americano, con el que le unió una gran amistad. Hemingway llegó por primera vez a Pamplona en 1923.
Voluntario en la Guerra Europea en 1918 en la que resultó gravemente herido, periodista de sucesos en Kansas City y en Toronto (Canadá), reportero policíaco en Chicago, corresponsal en la guerra greco-turca y en la guerra civil española. Deportista y aventurero, encontró en las fiestas de San Fermín toda la intensidad que él pedía a la vida.
La escritora norteamericana, Gertrude Stein, le empujó a conocer las fiestas de Pamplona. Desde que en 1923 descubre San Fermín, Hemingway regresa durante años los primeros días de cada mes de Julio. Le apasionan los toros y le fascina el ambiente. Ama la buena mesa y el beber copiosamente. Pamplona le atrapa.
Su primer desembarco será con su primera mujer, Hadley. Llegan en tren el 6 de Julio de 1923 por la noche y se acercan a la Plaza del Castillo. Desde aquella fecha, Hemingway descubre los hoteles donde se hospedan los toreros, las tascas, los restaurantes de empaque y la cháchara. Porque, como decía su amigo el torero Luis Miguel Dominguín, a Ernest le gustaba contar sus hazañas como hombre fuerte, tomar copas, enzarzarse en comentarios, discutir de toros… pero en el fondo Ernest tenía el alma del viejo banderillero español.
LOS LUGARES INOLVIDABLES DE HEMINGWAY
· Hotel Quintana, hoy desaparecido. Muy próximo a la Calle Espoz y Mina. Era el hotel frecuentado por los toreros. Su dueño Juanito Quintana se convirtió en buen amigo del escritor.
· El Suizo, café situado en la Plaza del Castillo. Hoy sede del Orfeón Pamplonés, muy cerca del Paseo de La Jacoba.
· Torino. Bar, hoy desaparecido. Junto al Hotel La Perla, en la Plaza del Castillo.
· Hotel la Perla. Plaza del Castillo 1.
En la habitación 217 de este famoso e histórico Hotel se alojaba habitualmente Hemingway. La Perla, que se abrió como fonda el 5 de junio de 1881 y es uno de los más antiguos de España, acaba de ser remodelado. Es el primer hotel de cinco estrellas en Navarra.
Cuenta con un restaurante en la planta baja con un muro de cristal de ocho metros hacia la calle Estafeta, desde el que se puede contemplar el encierro a pie de calle, que lleva el nombre "Las Pocholas".

El hotel, que ha conservado la fachada del edificio, del año 1932 y obra del arquitecto Víctor Eusa, ha buscado recuperar su propia historia y la de Pamplona.
Por ello, ha personalizado 25 habitaciones en las que se recuerda algunos de los huéspedes más ilustres, como Ernest Hemingway, Pablo Sarasate, Víctor Eusa, Manolete, Belmonte, Cayetano Ordónez, Orson Welles, Karim Aga Kang IV… Son algunos de los nombres de prestigio y de leyenda que el Hotel no ha querido olvidar.
· Café Iruña. En la plaza del Castillo. Hoy rehabilitado con verdadero respeto. Recientemente, en este café se ha creado el espacio Hemingway, un lugar lleno de encanto con la escultura del escritor estadounidense.
· Las Pocholas, en el Paseo de Sarasate, nº 6.
Un restaurante de prestigio internacional. Cerrado hoy en día. Hemingway comía en él todos los días. Siempre ocupaba la mesa nº 1. "Le encantaba observar a las personas que entraban, por eso le gustaba esa mesa", recuerdan Josefina y Conchita Guerendiain, propietarias del restaurante.
Ahora, después de la rehabilitación del Hotel La Perla, el restaurante del Hotel lleva el nombre de Las Pocholas como homenaje a unas personas y a un lugar excepcional, que se convirtieron en los mejores embajadores de Navarra.
· Casa Marceliano, en la Plaza del Mercado junto a la Iglesia de los Padres Dominicos. Era un lugar de comida, tasca y encuentros.
· Calle Estafeta: El tramo donde el escritor corrió el Encierro en varias ocasiones.
· Plaza de toros: Asiduo como espectador, de las corridas por la tarde y de las vaquillas por la mañana, durante el encierro. Alguna vez sufrió susto y revolcón, que le proporcionó munición para sus novelas.
· Río Irati (Burguete): Lugar de pesca del escritor, junto a su mujer y sus amigos.
· Entrada de la Plaza de Toros: El Busto de Hemingway, como homenaje a su escritor, en uno de los lugares que más frecuentaba. Fue inaugurado por su cuarta mujer, Mary, en 1968.