Pamplona cuenta con 16 peñas, conglomerados de cuadrillas o grupos de amigos que poseen su propia sede, símbolos distintivos -pancartas, escudos, colores, blusones- y un apretado programa durante las fiestas de San Fermín. Nacieron a mediados del siglo XIX en una Pamplona que tan sólo contaba con 30 000 habitantes y en una sociedad que, por supuesto, no ofrecía a los jóvenes de la época las posibilidades de ocio de las que se disfruta actualmente. Así que las Fiestas brindaban una gran oportunidad para dar rienda suelta a la juerga.

Los jóvenes pamploneses de hace 150 años, como los actuales, se juntaban en cuadrillas para salir a la calle y acudir a la plaza de toros. Se les conocía con nombres como El Trueno, La Ochena, La Cuatrena, o el Llavín, y portaban de estandarte una sencilla pancarta con dibujos, letrillas y saludos a los pocos forasteros que en aquellos tiempos visitaban la ciudad en estas fechas.
Evolución de las peñas
El siglo XX ha sido testigo de la transformación de aquellos grupos de amigos en peñas. Aunque en un inicio se unieron por afinidades políticas, religiosas, de profesión o simple vecindad, con el paso del tiempo lo que une a los miembros de las peñas es la amistad.
Las peñas necesitan gente, pancarta y, por supuesto música. En este sentido, basta observar imágenes de aquellas primitivas peñas pamplonesas para darse cuenta de la modestia de su acompañamiento musical, reducido a algún dulzainero, txistulari o guitarrista. El paso de los años fue aumentando el número de integrantes musicales que hoy en día forman potentes txarangas cuyos trombones, trompetas y bombos se hacen dueños y señores de las estrechas calles pamplonesas, impregnándolas de la música que Manuel Turrillas les compuso a partir de la década de los treinta. Él compuso los himnos de las peñas más conocidas: Aldapa, Anaitasuna, La Jarana, Muthiko y Oberena, así como canciones populares de los Sanfermines tan conocidas como el propio canto que los mozos realizan justo antes del encierro.

Desde sus inicios, las peñas portan su estandarte, una sábana blanca, donde en sus orígenes escribían letrillas que fueron evolucionando a sutiles críticas de aspectos de la vida municipal. El mensaje de las pancartas actualmente ya no es tan sutil y engloba críticas de personajes de todo el mundo, aunque sus favoritos siguen siendo los de ámbito local.
Con el paso de los años y la internacionalización de la fiesta, también se han sumado peñas procedentes de otros países, como La Peña Sueca, la peña Los Suecos, el Club Taurino de Nueva York, Los Amigos de Pamplona de Miami, los alemanes de la Peña Borussia, la peña británica Frank y los franceses de La Querencia (La Gite) y Los Calientes (Les Chauds).
El tendido de sol
Las peñas protagonizan uno de los actos no oficiales más concurridos de las fiestas, como son su entrada (a las 18:30 horas) y salida de los toros (a las 20:30 horas). Precedidas de sus respectivas pancartas, los mozos de las peñas entran a la plaza surtidos de cubos rebosantes de sangría, kalimotxo y cazuelas con suculentas meriendas (estofado de toro, ajorarriero, cordero al chilindrón, caracoles, pochas…) que degustarán tras el tercer toro de la lidia.
Los mozos de las peñas abarrotan tradicionalmente el tendido de sol, el más barato de la plaza, mientras las txarangas amenizan la lidia con un amplio repertorio que va desde las tradicionales piezas del maestro Turrillas, hasta los éxitos musicales de ese año, “La chica yeyé” o “Smoke on the water”. Por esta razón, en la Monumental de Pamplona no reina el silencio sepulcral característico de las plazas de toros. El torero que sabe ganarse la simpatía de las peñas tiene garantizada su atención, al menos antes de la merienda.
El día de las peñas
El último fin de semana de junio se celebra el tradicional Día de las Peñas, que es cuando se presentan oficialmente las pancartas de ese año, acto esperado por muchos pamplonicas. Para la ocasión se prepara una jornada llena de eventos festivos pensados para todas las edades. Este año coincidió con la celebración del IX Campeonato Mundial de Goitibeheras y, como es tradición, se pudo disfrutar de los grupos de dantza de Oberena y Muthiko Alaiak.
Las peñas aprovechan este día para vender sus camisetas y el CD de canciones que la federación de peñas puso a la venta el año pasado. También se puede adquirir el programa oficial de las fiestas y pañuelicos rojos, para ir abriendo apetito sanferminero.
Este año una de las peñas más antiguas, El Bullicio Pamplonés, cumple 75 años. Cuenta con 460 socios: 300 mayores y 160 txikis. Los socios de la peña llevan su escudo oficial bordado en su pañuelico rojo.
Las peñas celebran con multitudinarias cenas la tradicional Escalera, el 1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, y así hasta el 7 de julio… ¡San Fermín!