La Octava, una misa sencilla oficiada por el vicario general de la Diócesis, Luis Oroz, cierra de manera religiosa los actos en honor a San Fermín en su capilla de la Iglesia de San Lorenzo, hoy, a las 10:45 horas.
La corporación municipal acudirá a la liturgia desde el Ayuntamiento enfundados en sus trajes de gala: los hombres nuevamente de frac, guantes y chistera, y las mujeres con los atuendos de los valles de Roncal, Salazar y Aézcoa.
Además del deán de la catedral de Santa María de Pamplona, Luis Oroz, concelebrarán la misa el párroco de San Lorenzo, Jesús Labari, y el sacerdote Santos Villanueva. La parte musical correrá a cargo de la Capilla de Música de la Catedral de Pamplona, bajo la dirección de Aurelio Sagaseta, y con las notas del órgano interpretadas por Julián Ayesa.
“Pocos santos tienen el privilegio de tener una Octava”, comentó Santos Villanueva, portavoz del Arzobispado, aludiendo a esta liturgia que se celebra desde antes de 1466 y cuya presencia de la corporación municipal tiene un curioso origen. En 1689 se suspendieron los sanfermines debido a la muerte de la reina María Luisa de Orleans, como la fiesta quedó bastante deslucida, el Regimiento de la ciudad acordó celebrar la octava con mayor solemnidad y acudir en pleno.
Al regreso de la celebración, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos acompaña a la actual corporación por las calles de Pamplona seguidos de los maceros, danzaris y timbaleros, en su último desfile de las fiestas de San Fermín.